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Dos náufragos

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  Mirándolo a esos ojos que han recobrado la luz, Hanna siente que ese hombre y ella son como dos náufragos que compartieron una misma isla en medio de un océano inhóspito y depravado. Ella cuidó de sus heridas físicas y él intentó curarle a ella las de su alma atormentada. Pero el tiempo es como un niño inquieto que nunca descansa. Transcurre y, a su ritmo, sanan las heridas de él y ella regresa a su mundo, una realidad pautada por rutinas que le ayudan a no perderse y le permiten seguir en pie. Se ha impuesto una vida austera, parca en palabras y en personas. Las semanas que ha cuidado de él han sido un espejismo en la mitad de un desierto en el que ella ha decidido de antemano que nada va a florecer. Se siente rota y la envuelven la vergüenza de haber sobrevivido a tanto horror y la culpa de seguir caminando mientras tantos otros se han quedado por el camino. Todo era más fácil mientras sabía que él no podía verla, sólo intuirla. Ahora él la mira y le suplica una oportunidad ...

Hojas secas, caricias gélidas

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  Caen las hojas amarilleando el viento; algunas ensangrentadas por las heridas que les ha infringido el paso del tiempo, otras secas y oscurecidas por haber vivido a la sombra de aquellas otras que nunca les permitieron brillar. Cae el otoño extendiendo su manto sobre la ciudad, imponiendo restricciones de luz y de sueños, obligándonos a sucumbir a las gélidas caricias del invierno que se avecina en un horizonte incierto. Estrella Pisa Microrrelato finalista en el libro Otoño e invierno VI, editado por Diversidad Literaria.

La plaza de Mateo

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Dibujo de JoelArfiJoel encontrado en Pixabay  -   ¡ Apártate de mi camino!- le espetó al anciano que, en ese momento, jugaba a la petanca y se disponía a lanzar la bola en medio de la plaza que Mateo acostumbraba a cruzar cada día a la misma hora para ir hasta la ferretería que regentaba desde que su padre había muerto.-  -  ¿Cómo dices? -   Lo que has oído, ¿o es que acaso eres sordo? -  ¡Esta plaza es de todos! -  ¡Por tu culpa voy a llegar tarde! -  Tendrías que pasar por el tramo que está embaldosado. Los tramos de tierra no se consideran zonas de paso, sino de recreo.  -  ¡Nunca he pisado el tramo embaldosado! -  ¡Tú estás enfermo! -  ¡Lo que estoy es muy cabreado, así que apártate de una vez!- En esta ocasión llegó a empujar al pobre anciano quien optó por apartarse y le dejó avanzar. Mateo reanudó su marcha visiblemente alterado y apretó el paso. Su vida se había forjado a base de estrictas ru...

Calladita estás más guapa

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  Alcestis, princesa griega que decidió sacrificarse y morir en lugar de su marido, el rey Admeto de Feras. Hasta esta mañana no he podido abandonar el hospital. Con el orgullo resquebrajado y el alma rota, no he podido hacerlo por mi propio pie, sino en una silla de ruedas de la que no podré desprenderme en mucho tiempo. La rehabilitación será larga hasta que mis piernas puedan volver a sostenerme. Pese a la gravedad de mis heridas físicas, lo que más le preocupa a mi médico, es mi mutismo. Está convencido de que alguno de los golpes que mi expareja me propinó en la cabeza debió afectarme el área del habla. Pobre hombre... ni se imagina que soy yo la que ha decidido no volver a abrir la boca. Ya me advertía mi madre:  "Calladita estás más guapa"  cada vez que intentaba abrirme paso entre sus imposiciones. Se propuso convertirme en "Doña perfecta" y creyó conseguirlo cuando me vio casada con quien ella decidió. Según me decía, buscaba lo mejor para mí, pero no se da...

Retorno al Edén

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  Imagen encontrada en Pixabay Los androides habían arrasado los campos de cultivo y, en su lugar, habían sembrado la Tierra de placas fotovoltaicas y molinos de viento que abastecían de energía su cada vez más creciente población. A menudo mandaban patrullas a explorar los túneles subterráneos en busca de niños despistados a quienes capturar para obligarles a trabajar en las minas de litio que necesitaban para recargar o sustituir sus baterías. Los constantes enfrentamientos entre los dos bloques en los que se habían dividido provocaban demasiadas bajas, poniendo en peligro la continuidad del sistema que habían creado. Cada nuevo androide que habían de fabricar suponía un coste cada vez más elevado, pues los recursos del planeta se estaban agotando. Si no hacían algo para remediarlo, intuían que podían acabar extinguiéndose. Llevaban tiempo explorando el espacio exterior, nutriéndose de toda la información registrada en las bases de datos que nunca consintieron destruir, pese...

No soy mala...

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  Dibujo de Jessica Rabbit encontrado en Wikipedia  El primer sábado que pasó con su padre, también fue la primera vez que él la llevó al cine. Berta tenía seis años y no paraba quieta ni cuando dormía, importunando continuamente a los demás con sus exigencias y sus berrinches. Aquella tarde en el cine, su padre se sorprendió al verla tan concentrada en la película que estaban viendo. A Berta le encantaban los dibujos animados y se destornillaba de risa cuando uno aplastaba al otro. Pero aquella tarde no reía. Estaba como abducida por Jessica, la deslumbrante esposa de un conejo al que todo el mundo parecía querer engañar. Cuando salieron del cine, Berta miró fijamente al padre diciéndole: -   ¿Lo ves? No soy mala, es que me han dibujado así. Le habían contado que su gemela había muerto al nacer y ella se había sentido culpable de haber sobrevivido. Con los años, aquella culpa se había ido revistiendo de capas de maldad. No soportaba que alguien la quisiera, porque ...

Un amigo de Liverpool

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  La primera vez que le vio acababa de cruzar el umbral del hotel en el que se disponía a pasar una semana de vacaciones con sus compañeros de clase. No destacaba especialmente entre los otros chicos que le acompañaban salvo por la mirada. Aquellos ojos de un azul casi transparente que, por un momento, se habían cruzado con los suyos y habían despertado algo más que su curiosidad. Nada más llegar a la habitación que compartiría con su compañero Alberto, Raúl se dispuso a deshacer su maleta y a colocar todo su contenido en el armario, desoyendo el consejo de su compañero de dejar dicha tarea para más tarde y buscar la manera de llegar cuanto antes a la playa. Raúl siempre había sido el "rarito" de la clase, el empollón que se empeñaba en hacer siempre lo que se esperaba de él, sin protagonizar nunca un escándalo ni motivar ni la mínima queja de sus profesores. Aunque, lejos de aquella imagen que todos parecían haberse formado de él, Raúl se empeñaba en mantener en secreto sus...