Un mundo de luz
Imagen creada con Copilot Se despertó de madrugada, confundiendo los gritos de la profesora que le avergonzaba delante de todos sus compañeros por haber errado en sus cálculos en la pizarra con los lamentos de su madre en la habitación de al lado. Su padre había vuelto a golpearla, como venía siendo su costumbre desde que Julián tenía memoria. A sus nueve años, comprendía perfectamente el dolor de su madre, pero sabía que lo mejor que podía hacer era no entrometerse en la relación tan tóxica que mantenía con su padre. Lo había hecho siendo muy pequeño, la primera vez que vio a su padre propinándole una bofetada, seguida de otros muchos golpes, sólo porque la sopa se había quedado fría, después de esperarle en la mesa durante un buen rato a que él se decidiera a sentarse a cenar. Julián tenía apenas dos años, pero no dudó en correr hacia su padre, ni tampoco en gritarle con su lengua de trapo: - ¡No le pegues a mi madre! ¡Eres malo! El padre se giró hacia él, furios...